De filos, asperezas y callosidades
Y así, con la cara apretada contra las sábanas. Emitiendo respiraciones que calentaban los no se cuántos hilos de las sabanas. Viendo en borrador los dibujos que intentaban o yo necesitaba que algo me dijeran. Vengo llegando de otro lado, como siempre. Y cuando llego tampoco parece que hubieras estado esperando. Ni a mi, ni a nadie. Aunque nadie es quizá una forma más del anonimato de tu amor. De espalda contra espalda para ver, uno lo que fue, el otro lo que quiere ser. Y así, damos vuelta esta hoja de esta agenda de este raro clima de estos años y buscamos el teléfono del que nos quiera escuchar. Nada.
El sonido es ocupación y eso es prepotencia. No decís para no decir que suena casi, casi, como no herir. Pero al final de la frase siempre la estocada, el golpe que desestabiliza, la caída. Ya no en espiral sino más bien derechito, predecible. Ahi te desparramás, como un mazo de cartas. Las reinas gastadas, los reyes sanguinarios hacen de su nombre un sombra dulce y la disfrutan. El resto es llanto precoz, oceanógrafo, temprano agitador de trago largo y ganas de hacerse perro o actor de película porno. No pretendo oraciones contundentes que te dejen paralizada contra el borde de la cama. Eso ya no sucede porque no hay forma viste? La cosa se derrama por más esmero que uno le ponga y el tiempo caduca todo atisbo de potencia. Asi están las cosas, resignado habrá que resignificar y sino hay definición que deleite después de los dos puntos, habrá entonces que escribirla.
Dejá nomás che, yo me encargo.

Enero 12th, 2010 at 20:42
guau!