Para esto mejor ni venías
Hace cuánto? Vuelta de carnero con cuernos azules rodeando cabezas extrañas y perdidas. No somos esos que caminan bajo el sol terrible de Mendoza. Somos perfectos olvidos. Papeles arrugados en los bolsillos. Tesoros absurdos que en invierno hacen su aparición entre los dedos congelados.
Volar sobre las letras ahora en descenso descanso de ausente primaria y total. No soy esto ni aquello y es la misma historia de siempre. Yo voy, ahí voy. Siempre camino, ahora ya no hay humo ni sentencias, ya no están. Ni uno queda mirá bien si quierés, pero es seguro que no queda ni uno, es triste, solitario y me gustaría asegurar que final, pero no. Mejor no, nunca así, si total tiempo es lo que falta y esto no me canso de repetirlo. Ritmo dónde estás? Ah! Oh si! Dando vueltas erróneas salen algunas guarangadas y la vecina que limpia con fruición la vereda para descubrir que hacía ya mucho años que no amaba a su esposo y que su olor le daba asco y que prefería el apresto para planchar sus bombachas que un porrón o un sánguche de jamón y queso y que esto lo hacía simplemente para mantener su gordura de color rojo porque ella en el barrio era eso y no podía traicionar las expectativas de sus amigos. Gorda del orto, acá tenemos una razón para llorar. No como vos, falluta, obesa de utilería. Años de abrazos y de risas, noches y siglos bebiendo de la misma botella, soñando entre todos lo que debería haber sido, recorriendo terrazas haciendo click click click en cada luna y en cada esquina y sobre cada lomo de cada perro que andaba por ahí, meses y meses de saberte cerca a vos y a vos y a vos también y ahora qué, hijos de puta, ahora qué. Una pedorra manera de recordarlos es beberme los cajones y las fotos y pensar que es imposible que todo haya salido tan distinto al epílogo que tenía escrito y que pensaba leerles en voz alta cuando cruzara la puerta que ya crucé. Y es de no creer como el plan se fue al carajo y hoy, porque guarda que hoy tengo un cuaderno de sabores y olores maravillosos con hojas y ramas y nubes que se mueven tan lento que hacen dudar a los relojes y viento, el viento hermoso que agita su pelo y los espejos y a veces, de vez en cuando, esa cosa de lograr meterme dentro de las tardes y ver como veía antes, frecuencia ideal para existir, registro perfecto, panavisión ocasional que ojalá fuera siempre. Pero igual viste como es, te queda la pica y eso te va raspando el fondo del tarro hasta que el ruido te hace rechinar los dientes y paf! Tirás a la mierda tarro y cuchara para mirar alrededor tuyo y decir. Basta de lloriquear Gabo. Basta. Ponete a trabajar querido. Alguna saldrá. O no?

Julio 28th, 2009 at 18:58
bien .bien . bien.
me cuesta entender tu subjetividad…. y no debiera.si salis un poco de vos ,sera mas facil amigo.ah seguro que ya salio alguna no?
Septiembre 11th, 2009 at 15:17
che no puedo leer jovenes salgan de aca…what pass?
Septiembre 11th, 2009 at 15:27
Pierrot, probá usando Mozilla Firefox para navegar el sitio. No se que pasa con Explorer que no funca. Gracias por pasar!
Septiembre 15th, 2009 at 17:54
que suerte que todavia estas… pense que te habiamos perdido.beso