Explosión del piano
Acá estamos. Los dos sentados. Uno al lado del otro. Pegoteados en nuestro sillón imitación cuero. Yo tengo la panza al aire, redonda y bastante inflada. Es probable que tena un afición demasiado grande por la comida, como para haber nacido también con una preocupación demasiado grande por la estética. Suelo ser un hato de contradicciones. De eso estoy seguro. O no. Acá estamos entonces, más allá de mis si-no-no-si-si-bueno-no-se.
Comimos pizza. Vos dejás tu cabeza sobre mi pecho y acaricias mi panza. Jamás pensé que algo así podía sucederme. Pero está pasando, una chica hermosa gira sus dedos sobre mi panza y aunque no pueda escribir con exactitud la potencia de la escena. Es muy linda porque hay amor. La tele está prendida. Hacemos zapping y aparece Perdidos en Tokio. Es tu película favorita. Se queda Bill Murray haciendo karaoke en un departamento con la ciudad de fondo-postal. A vos te encanta esa parte de la película y a mi ahora también. Casi no hablamos entre nosotros. Cada tanto nos decimos que nos amamos. Eso suele pasar cuando nuestra miradas se cruzan, o cuando alguno de los dos siente el impulso de besar al otro y decirle algo. Ahí usamos esa frase. La soltamos sobre el cuerpo del otro. Sobre tu cuerpo. Y puedo ver como las palabras se multiplican y lo cubren y tus ojos se vuelven más azules que cualquier buen recuerdo que me quede entre tanta tila y tanto whisky. También solemos levantarnos en silencio a la cocina y nos servimos agua. O le robamos (esto si es una frase cursi) una fruta a la heladera. Entonces el que fue, pregunta si el otro quiere algo. Y vuelve al sillón, se sienta y acomoda al otro en la posición en la que estaba antes. Seguimos mirando la película. Pero no miramos en realidad el televisor. Nos sentimos, nos dejamos atravesar por los días que se quedaron atrás nuestro. Porque nos sigue pareciendo bastante dificil creer que nos hayamos encontrado. En realidad, en términos generales, es bastante dificil de creer que dos personas se encuentren. Son tantas las cosas que pueden suceder en el camino. Pongamos como ejemplo un encuentro casual, en un bar cualquiera, aquí en esta ciudad. En el camino, las opciones para el desencuantro se multiplican sin que nostros podamos hacer nada por evitarlo. El retraso del taxi, el cruce fortuito con alguien a quien no veíamos hace tiempo y la demora en una esquina, mientras en el bar acordado yo me desarmo al pensar que quizá no vengas. O también la explosión de un piano, la rebelión de los hacedores de garrapiñadas, una huelga de mercerias, una suelta de barriletes que con toda inocencia organiza una ONG, para divertir a un grupete de niños y zaz, el cielo cubierto, anegado de barriletes, impidiendo el paso de los rayos solares. La fotosíntesis por el piso y ya nada que hacer. Un mundo sin luz por mala suerte y poca planificación. En fin, millones son las posibilidades para la ausencia y sin embargo nosotros, derrotamos esa casi seguirdad que el destino universal pretende colar en la vida de la gente como una ley y nos decidimos. Fuerte no?

Diciembre 13th, 2008 at 20:31
“Porque nos sigue pareciendo bastante dificil creer que nos hayamos encontrado” (estreno esto cada mañana, con vos)
Diciembre 18th, 2008 at 10:08
Lo mejor de los estrenos de la vida, es que no suceden sólo los Jueves.
Diciembre 22nd, 2008 at 23:47
Sospecho es que lo mejor de los estrenos de la vida, es que cuando la peli es buena una no siente deseos del estreno que viene. Y pone lo que tenga a mano para que esa misma peli siga, aunque ya no sorprenda. Y a veces no se alcanza a distinguir si una ama a la peli o al protagonista… pero eso no importa tanto, y, en todo caso, es harina de otro costal.
Me encantó leerte. besos.
Diciembre 26th, 2008 at 11:42
Gracias TL, si, tenés toda la razón. Lo bueno de ver una peli muchas veces es aprender a encontrar en cada visualización nuevas cosas, y esas nuevas cosas cada vez son más complejas de encontrar y por eso, al descubrirlas se hacen más importantes. Como esos que descubren bosques que jamás fueron pisados por el hombre y lo hacen a través del Google Earth. Que raro. Gracias por pasar, a mi también me gustó mucho leerte. Seguimos conectados.